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Una adolescencia caótica fue el inicio de todo

Pese a haber tenido una infancia que podría considerarse saludable, mi adolescencia estuvo lejos de ser óptima. Vivía en eternos conflictos con mis padres y me resultaba difícil encontrarles valor a las labores que realizaba. 

Me encantaba la fiesta, no lo voy a negar. Mis días transcurrían entre ese estado de euforia y la sensación de vacío que me producía esperar la vida nocturna de los fines de semana. 

Para el momento de graduarme de la preparatoria ya había construido muchos hábitos contraproducentes en mi vida. 

Me gustaba fumar, bebía, comía cualquier chatarra que se me atravesara y, además, consideraba que la escuela era más una opresión que una plataforma capaz de otorgarme satisfacciones futuras. 

¿El deporte? Eso ni siquiera figuraba en mi mente. En otras palabras, mi vida era un completo caos.

Cuando mis padres o amigos querían darme algún consejo, lo rechazaba: “Todos están mal, excepto yo”, ese era mi mantra.

 

Tras una larga discusión con mi padre, decidí estudiar Nutrición…

Me fui a Puebla, México, con uno de mis mejores amigos, quien también empezaba la universidad. Como era de esperarse, mi comportamiento se mantuvo igual, incluso me atrevo a decir que empeoró. Fiestas, alcohol, tabaco, mal desempeño escolar, etc. 

Esto provocó una profunda apatía que dominaba cada aspecto de mi vida, Era como caminar bajo un cielo nublado todos los días. La fiesta cada vez me daba menos ese éxtasis que tanto buscaba, y mi existencia era como un platillo insípido que se repetía hasta el hartazgo. 

Sí, un drama adolescente cualquiera, pero también una autopista directa hacia una vida de achaques y malestares.

Fue en medio de ese empantanado ir y venir de días indiferentes que finalmente sentí que era momento de hacer algo por mí y que estas desastrosas actitudes que obstaculizaban mi desarrollo personal tenían que parar.

Caí en cuenta de que no me gustaba quién era, y empezó una batalla conmigo mismo.

Empecé a recordar que en mi niñez me encantaba el deporte. También amaba la poesía y por varios años gané concursos de oratoria. 

Allí, comencé a sentir un leve atisbo de esperanza,pero por largo tiempo me había empeñado en construir hábitos que me encadenaban a las insatisfacción. 

En ese momento era como si existieran dos personajes dentro de mí compitiendo por mi futuro: uno de ellos lleno de sueños y promesas, y otro repleto de hábitos dañinos, embotado con mi declive lento pero constante. 

Pasaba noches enteras preguntándome cómo era posible tener deseos y actitudes tan contrastantes. Ya no podía aguantar más dentro de esa prisión mental y tuve que tomar una decisión.

Llegó el momento de la verdad, empecé a tomar decisiones.

Primero tomé la determinación de dejar el tabaco y el alcohol, y a continuación puse en orden mi alimentación. 

Empecé a comer más verduras, frutas y leguminosas, y reduje mi consumo de alimentos ultraprocesados, refrescos y productos animales con altos niveles de grasa y sodio. 

Busque videos en youtube sobre cómo cocinar recetas fáciles y saludables. 

Con estos cambios tan sencillos comencé a sentirme mejor coma más ligero por la vida. despertaba con más energía, como si alguien me hubiera puesto baterías nuevas.

Llegó lo más difícil: Enfrentar el rechazo de mis amigos.

Mis amigos de toda la vida empezaron a chantajearme con frases cómo: ya no eres el mismo de antes, te has de creer mucho por ser sano…  y aburrido. 

Es difícil tener que enfrentar ese tipo de señales de rechazo cuando más necesitas el apoyo de quienes te rodean;  en cierto momento llegué a sentir incluso que estaba traicionando a la gente que más me importaba. 

Pero también sabía que era vital mantenerme lejos de ese entorno para maximizar las posibilidades de éxito de mis nuevos hábitos. 

Y aunque no era su intención al decirlo, también me di cuenta de que las palabras de mis amigos eran ciertas: ya no era el mismo de antes;  pero más importante aún, no quería volver a hacerlo. 

Pero continué adelante, con el apoyo de mis padres y mi novia (hoy mi esposa).

Busqué un empleo que me permitiera ahorrar el 50% para comprar una bicicleta y mi papá, al notar un cambio radical en mis hábitos y actitudes, me ofreció pagar la otra mitad. 

El mundo del deporte me ofreció un ambiente donde prosperaron nuevos valores, como la puntualidad, la disciplina y el método. Por las mañanas despertaba temprano y preparaba mi comida; por las tardes iba a la universidad y entrenaba; por las noches preparaba la cena, leía un par de horas y dormía. 

Sin buscarlo, sonreír y disfrutar se volvieron rasgos cada vez más constantes en mí. 

Después de estudiar nutrición me di cuenta de que la medicina moderna debía incorporar la faceta del estilo de vida en su práctica. 

Hoy es común escuchar a médicos hablar de dieta, entrenamiento, hábitos, etc. Pero no era el caso hace diecisiete años. Le dije a mi esposa, Mayte –  que en aquel tiempo era mi novia –,  que deseaba estudiar Medicina. Gracias a Dios, ella no se opuso y seguimos juntos 17 años después.

Algunos datos sobre mi trayectoria en el mundo de la Medicina

  • Cuando llegó el momento de terminar la carrera de Medicina conseguí entrar a un programa de rotaciones clínicas en un hospital en Miami, y me enamoré de la organización y estructuración en su enseñanza académica.
  • span style="font-weight: 400;">Hice los exámenes necesarios para obtener una especialización en Estados Unidos y, después de años de trabajo y estudio, fui seleccionado en un hospital de Nueva York para especializarme en medicina interna. 
  • Al terminar mi especialidad apliqué para un lugar en el programa de medicina de emergencia de mi hospital, y tuve la suerte de obtenerlo.
  • Después de seis años, mi esposa, mis dos hijos y yo decidimos quedarnos a vivir en Nueva York. 

 

El médico influencer: Dr. Mau

Gracias a mi trayectoria de vida y profesional, he desarrollado un ímpetu por enseñar a todas las personas que sí es posible transformar nuestras vidas a través de los hábitos y las decisiones que tomamos día a día. 

Por esa razón, me he dedicado los últimos años a divulgar la ciencia de los hábitos, una alimentación saludable y el deporte, y los beneficios que esto trae para las personas de todas las edades y condiciones. 

Ahora tú también formas parte de este movimiento y espero que encuentres aquí todo lo que necesitas para vivir una transformación saludable en tu vida. 

Puedes continuar viendo más contenido e inspirándote conmigo a través de los siguientes medios. 

Dr. Mau Informa